Somos la respuesta a un sistema que nos arrebata la voz y solo nos deja el eco, los mismos trabajadores que no tienen nombre sino número, que no tienen cara sino manos, eso somos, la decisión política radical de hacerse escuchar en un sistema que solo tiene lugar para el trabajo. Y aunque no seamos, somos. Somos la posibilidad de dar una luz de esperanza a esas masas que solo han sido un número a cada uno de esos que quieren ser más que la cifra. Porque figuramos en la historia universal como lo que siempre hemos sido, el motor que impulsa la historia y el progreso en el mundo.
Es por eso que mediante la vocación de poder, luchamos por los intereses inmediatos de los y las trabajadores. Rechazamos cualquier forma de opresión, ya sea el fascismo, el imperialismo o el capitalismo, y trabajamos por su erradicación. No buscamos mejorar el sistema. Queremos un sistema de la gran mayoría para la gran mayoría. No creemos en la patria de los pocos, sino en la de los muchos. Una América Latina socialista con características latinoamericanas. Alineándonos por la defensa inquebrantable de la dignificación laboral; la educación pública y gratuita; redistribución de la riqueza, socialización de los medios de producción; planificación económica nacional; derecho fundamental a la vivienda y absoluta soberanía latinoamericana, este proyecto es más grande que nosotros y que ustedes.
Es de quienes siempre hemos sido llamados nadie, de los que crecimos sobreviviendo y no viviendo, de quienes hemos trabajado con las manos para que otros acomulen con ellas. es de quienes heredamos un sistema que no queríamos y, aún así, decidimos no resignarnos a recibirlo sin cambiarlo.
Porque los nadie somos los que hacemos historia. Y hemos tomado la decisión radical de seguir haciéndola, pero con un giro hacia la vida. Creemos en la planificación, en la organización y en la capacidad de nuestra clase de construir nuestro propio destino. y que desde nuestras condiciones históricas nos proyectan el camino para conquistar nuestra soberanía y construir nuestro propio proyecto de sociedad.
Nuestra lucha nace aquí, en nuestra América. Una América Latina que no es un patio trasero ni la reserva de las llamadas “potencias mundiales”. Una América Latina que tiene el derecho a pensarse en sí misma, a producir, a decidir y a caminar con sus propios pies.
Queremos una patria grande que no sea propiedad de unos pocos, sino casa común de sus pueblos. Porque nuestra soberanía no puede limitarse a una bandera. Es soberanía sobre la tierra, sobre nuestros recursos, sobre nuestro trabajo, sobre nuestra economía y sobre las decisiones que determinan nuestra vida.
Y algún día, cuando quienes hoy parecemos invisibles podamos mirar la historia y reconocernos en ella, sabremos que no fuimos espectadores de nuestro tiempo. Fuimos parte de quienes decidieron transformarlo. Porque aunque alguna vez nos dijeron que no éramos nadie, aquí estamos.
Somos. Y estamos decididos a hacerlo historia.
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